Juega con tu neurosis

Por Madeleine Sierra

 

Es delicioso ver cómo en el juego se asoma la neurosis única de cada quién: el que está obsesionado con el orden y quiere que el círculo salga perfecto, la que sucumbe a un ataque de risa desbordada cuando se da cuenta de que jamás lograrán cumplir con el objetivo, el que se evade volteando a ver el techo. La delicia se triplica al ver los contrastes cuando estos tres maravillosos personajes interactúan entre ellos.

A lo largo del día de hoy, y de mañana, te invito a jugar con tu neurosis (todos la tenemos en alguna forma). ¿Para qué?

1. Es terapéutico: jugar con tu neurosis es una forma de aceptarla, de no tomártela tan en serio y de hacerte más consciente de ella. Si la aceptas y juegas con ella es más probable que con el tiempo vaya sanando.
2. Jugar con ella puede además ser un regalo para los demás: si en lugar de esconder tu neurosis la muestras en estado de juego, puedes aprovecharla para hacer reír a los demás (tu personalidad única es un regalo para el mundo).

¿Cómo jugar con tu neurosis? Cuando estés en una situación difícil imagínate que te ves desde afuera, y encuéntrale lo divertido a la situación. Este es un buen ejemplo:

“Llevo casi una hora escribiendo sobre ‘el humor’ y mi evolución es esta: cuando llevo unos tres párrafos releo lo que he puesto, no me gusta, reescribo de nuevo, leo, no me gusta, corrijo, leo, pienso que no me explico bien, reescribo, releo, no me gusta, releo, no es eso lo que quería decir, reescribo, releo, no me gusta, releo, no es eso lo que quería decir, reescribo, releo, creo que no se entiende, leo lloro, reescribo, me apeno de mí, escribo, me doy pena, reescribo, me rasco la cabeza, releo, reescribo, relloro, re rerrasco, re no me gusta, re corrijo, retodoooooooooooooooooooo… Conclusión: no me gusta escribir.”