Todos tenemos un regalo que dar

 

 

Todos tenemos un regalo que dar a los demás con nuestra música, desde la mamá que le canta a su bebé hasta el violinista que acaricia a cientos de corazones en un concierto. Trae a tu memoria algún momento que alguien realmente disfrutó tu música…

Y aún así es totalmente natural que nos inhibamos cuando cantamos o tocamos frente a muchas personas a las que no conocemos. También es natural que cuando nos importa más dar lo mejor de nosotros nos tensemos, y que esa tensión no nos permita dar lo mejor de nosotros.

Antes del concierto date un ratito para recordar que tu música es un regalo. Al público no le importa si te equivocas o no. El público no fue al concierto para ver si eres buen músico o no: fue a recibir tu regalo.