¿Tratas de ser quien los demás quieren que seas?

Por Madeleine Sierra

Esos momentos en los que piensas que deberías ser más de lo que eres se sienten incómodos. Que deberías ser más listo, menos torpe, más ágil socialmente, mostrarte en control. Cuando cometes errores te regañas a ti mismo, y cuando piensas que los demás tienen una expectativa de cómo debes ser, algo se siente atrapado en tu cuerpo: no eres totalmente libre para moverte, para respirar.

En esas situaciones sociales en las que sientes timidez, o vergüenza, te preocupa que se te note tu incomodidad, con lo cual te sientes todavía más incómodo. Cuando eras niño algún día te llegó el mensaje de que no estaba bien ser totalmente tú: seguir tus impulses, brillar, regarla, reír. Hay gente con la que sí te sientes totalmente libre: tienes amigos con los que juegas, son muy locochones juntos. Te gustaría tener más momentos así…

¿Qué has hecho hasta ahora para lidiar con toda esta situación? Tal vez más de una vez has recurrido al alcohol para soltarte cuando estás inhibido, o tal vez has preferido evitar las situaciones sociales incómodas. Tal vez has intentado trabajar la auto-aceptación en terapia, por medio de la meditación o leyendo libros de auto-ayuda, o tal vez has optado por ignorar el problema y esperar que desaparezca.

Lo que no todos los enfoques toman en cuenta es que, si dejas que se te note más de lo que de sientes, los demás te querrán más. ¿No te ha pasado que cuando conoces más de una persona, de lo que de verdad pasa en su interior, sientes más conexión con ella? También tus defectos son parte de tu encanto: si aprovechas tus errores y juegas con ellos los demás se divertirán, y les estarás dando permiso de ser también imperfectos.