¿Te sientes incómodo en las reuniones sociales?

Por Madeleine Sierra

¿Quién no ha estado ahí?…

Te encuentras en una reunión con personas a las que acabas de conocer. Quieres participar en la conversación y mostrarte relajado y simpático, pero no logras soltarte. No te viene a la mente qué decir, o si sí te viene a la mente te parece tonto y no lo dices… O tal vez te preocupa que si lo dices se te note la incomodidad en la voz.

Sonríes, con esa sonrisa que hasta en la obscuridad se notaría que es incómoda. Mientras más te preocupa que se te note tu incomodidad más incómodo te sientes, y lo peor de todo es que por mucho que te esfuerzas no lo logras teletransportarte a tu cama.

Respira, respira… ¡Funcionó! ¡Lograste teletransportarte al futuro! ¡Ya no estás en esa reunión! ¡Estás aquí frente a tu pantalla leyendo este artículo! ¡Fiuh! 

Cuando yo era adolescente era excesiva y exageradamente tímida, en las reuniones sociales de plano me retraía. Unos años más adelante aprendí a mostrarme simpática y segura de mí misma, pero poniendo una máscara. Leía mucho y eso me ayudaba a saber qué decir en las reuniones: era desde mi intelecto desde donde decidía qué decir.

 Y luego llegó Zario, mi maestro de clown en París

Con Zario aprendí que dejarme sentir mis emociones es como regresar a casa. Cuando siento una emoción en el cuerpo, lo natural es que esta se desborde en un gesto, una frase o un sonido, siempre y cuando yo no lo inhiba.

Hoy en día si estoy en una reunión y me siento incómoda, opto por poner parte de mi atención en lo que sucede en mi cuerpo: le doy aceptación incondicional a mi incomodidad, y reconozco que si me siento así es porque es importante para mí saberme incluida.

Luego pongo atención a la conversación y me permito sentir las emociones que me produce el tema. Si están hablando, por ejemplo, de bungee jumping, me viene la memoria la vez que vi videos de bungee jumping en Youtube y me doy cuenta de que el tema me da miedo. Entonces me dejo llevar por mi impulso y digo expresivamente: “¿BUNGEE JUMPING? ¡QUÉ MIEDO!… El otro día vi un video en el que…”

Si fuera a través de la mente que estuviera buscando qué decir en la conversación, me estaría juzgando continuamente: “No, esto no lo voy a decir porque es muy tonto… Esto tampoco, es irrelevante… Esto se oye pretencioso…” En cambio poner atención momento a momento a la conversación, y a las emociones en mi cuerpo, me mantiene en el presente, y por lo tanto ya no tengo tiempo para juzgarme.

Además, las personas con las que interactúo perciben mi congruencia y disfrutan mi autenticidad. El que yo me comunique desde lo que de verdad siento, hasta les ayuda a fluir más a ellos.

Ahora hagamos un pequeño ensayo:

Te invito a leer cada una de los siguientes tres temas (que podrían ser temas de conversaciones en reuniones sociales) y a concientizar qué emociones te produce:

  1. Bungee jumping. (¿Te da miedo como a mí? ¿O a ti más bien te da curiosidad? ¿Excitación?… ¿Indiferencia?…)
  2. El ligue por Internet. (¿Qué emociones te produce a ti este tema?)
  3. El Mar Caribe.

¿Ya identificaste qué te produce cada uno de ellos? Ahora tomemos el tercero, el Mar Caribe, y llevemos el ejercicio un paso más allá:

Si la idea del Mar Caribe te produce, por ejemplo, deleite, permítete sentir la energía de ese deleite y luego deja que esa energía se convierta en un placentero suspiro. Si en cambio el tema te produce por algún motivo tristeza, deja que la energía de la tristeza se libere en un triste suspiro, o algún otro sonido espontáneo. Sea cual sea la emoción, deja que se exprese a través de un sonido.

Ahora imagina que estás en una reunión en la que están hablando del Mar Caribe. ¿Qué palabras te nace decir, que surjan espontáneamente de eso que sientes sobre el tema? Dilas ahora, o piénsalas en silencio si te queda mejor. No te preocupes por decir algo interesante, divertido o inteligente, lo único que importa es que lo que digas sea una expresión auténtica de lo que estás sintiendo.

 Así es que ya sabes…

La próxima vez que estés en una reunión con personas a las que no conoces, primero permítete sentir de lleno la incomodidad, y luego pon atención a la conversación, dejando que tu expresión brote de eso que sientes. (No garantizo que con eso siempre desaparecerán todas tus incomodidades, pero sí espero que te ayude).

Y me dará gusto si me quieres compartir aquí tus experiencias. Me da mucha curiosidad saber cómo te va con este ejercicio.