Sanando los juicios contra ti mismo 1

Por Madeleine Sierra

(Antes de empezar con el artículo quiero hacer un paréntesis. Si estás en México me imagino que todavía estarás afectado emocionalmente, en mayor o menor medida, por el sismo. Por eso te recomiendo dormir lo más que puedas, y no ver antes de acostarte programas en la televisión que puedan afectar tu sueño.

Si estás deprimido, triste o estresado, date un de tiempo para sentirlo en tu cuerpo y para darle aceptación a lo que sientes; si te dan ganas de llorar llora. Luego medita o haz respiraciones.

Toma bebidas calientes, como té de manzanilla, con miel porque el dulce apapacha. Métete en tu cama rico con tu cobijita y mira una peli que te reconcilie con lo bello de la vida. Y ríe, la risa es una canalización para la tensión. Puedes ver este video de clown para reirte un poco: https://www.youtube.com/watch?v=GRSZQiuPhTs)

Ahora sí entremos de lleno al tema de hoy…

¿Te suena familiar alguno de estos juicios?

“Uff qué gorda estoy”, “pero qué mal toqué el violín, mejor me pongo a vender tortas”, “soy una estúpida”, “soy un bueno para nada”, “no valgo la pena”, “nadie me va a querer así”, “ya deja de deprimirte y ponte a trabajar”, “otra vez haciendo lo mismo”, “ si mi mamá me viera…”, “apúrate tonta tengo que entregar esto ya”.

Bueno, todos tenemos juicios así en diferentes niveles, ya que vivimos en un sistema en el que el lenguaje se manifiesta a través de etiquetas, comparaciones, evaluaciones, críticas… Piensa en los enunciados con los que aprendemos el lenguaje: “Juan es inteligente”, “María cocina mal”, “José es mejor que Pedro”, “Ella es bonita, él es feo”…

Yo, como muchas mujeres, me deprimía por mi figura.

A veces los juicios están en el inconsciente, y por eso tuve que ponerme a las vivas para traerlos al consciente: “¡Ahí está! Ya logré ver ese juicio: ‘Estoy gorda. Gorda = fea, fea = no valgo la pena.’ ¿Esa idea de dónde la saqué?… Ah, sí, de lo que dice la gente… de mi papá, a quien que no le gusta la gente gorda, OK.” Y me ponía a pensar que hay gordas que son muy sexys, muy llamativas. “¿Por qué yo encasillo la gordura en algo feo, si puede ser algo bello?”

Me sirvió mucho leer un libro que decía: “Esa etiqueta es tu interpretación, ahora describe la realidad con enunciados objetivos”. Cuando lo hice me encontré con el gran problema que era ver la realidad tal cual era, no como yo quisiera que fuera. Con un esfuerzo muy grande pude decir “OK, se me sale una llanta.”

“¡Ah, ya veo! Yo estoy diciendo que eso es estar gorda porque me estoy comparando con las modelos de Vogue…”

“Llegar a ser como ellas es imposible, y al mismo tiempo, de tener una llanta a estar tan gorda como me estoy visualizando a mí misma hay una gran diferencia…”

Luego, además, aprendí que los juicios son expresiones de necesidades, y eso me trajo todavía más claridad: “Ah, o sea que lo que estoy necesitando es aceptación de los demás. Sí, aceptación…” Y cuando vi que a mi novio no le importaba mi llanta pensé: “Ya tengo la aceptación de la gente que me importa. ¡Qué chingados!”

Ahora viene tu ejercicio de hoy:

  1. Piensa en un juicio que te hayas dicho recientemente.

(Ejemplo: “Soy mal músico”).

  1. Describe de una manera más objetiva qué es lo que ves u oyes que te lleva a pensar ese juicio.

(Ejemplo: “En el concierto el primer Fa me salió desafinado y en el pasaje rápido me equivoqué en varias notas”).

  1. Identifica la necesidad que se está expresando a través de ese juicio. (Algunos ejemplos de necesidades: aceptación, autoestima, reconocimiento, amor, respeto, comprensión, crecimiento, aprendizaje, autonomía, descanso, eficiencia, salud, confianza, inclusión, comunidad, autenticidad, paz, expresión, integridad, diversión, propósito, claridad, creatividad, belleza, esperanza). Si te cuesta trabajo identificar tu necesidad, pregúntate cómo te hubiera gustado que salieran las cosas en esa situación en la que te juzgaste, y ya que lo hayas identificado pregúntate por qué sería importante para ti que salieran así.

(Ejemplo: “¿Que cómo me hubiera gustado que salieran las cosas?… Me hubiera gustado que todo el concierto hubiera salido afinado y sin errores. ¿Por qué sería eso importante para mí?… Porque cuando toco sin errores me siento más seguro… O sea que al equivocarme quedó insatisfecha mi necesidad de seguridad. ¡Guau! ¡Qué diferente se siente decir ‘soy mal músico’ que decir ‘necesito seguridad’! ¿Qué podré hacer para tener más seguridad…?”).

Por favor cuéntame cómo te va con este ejercicio, que puede ser el comienzo de un ríco proceso más completo de autodescubrimiento. Tal vez descubras algo muy distinto a lo que yo descubrí.

Así es que ya sabes: cada vez que te descubras juzgándote, describe de manera objetiva la situación y pregúntate cuál es la necesidad que se está expresando a través de tu juicio. Si tienes claras tus necesidades es más probable que encuentres maneras de satisfacerlas…

P.D. Te invito al taller Disfruta de ser quien eres, Libera tu CLOWN.

P.D. 2 El 17 de octubre presentaremos un taller de clown en el 3er Congreso Internacional de Coaching