Para que tu música suene expresiva y toque a los presentes

Por Madeleine Sierra

 

Te entrego mi corazón                                                                    

En una fresca sandía.

Aunque parezca fría

Es toda hoguera de amor

 

Pedro nos cantaba su canción, acompañándose con la guitarra…

 

Yo soy actriz y clown de teatro, y de unos años para acá me he dado cuenta de que los músicos y yo somos los unos para el otro. Más o menos la mitad de las personas con las que trabajo son músicos, y una de las áreas con las que más les ayudo es la expresividad de su interpretación. El principio en el que me baso para ello es muy sencillo (y milagroso a la vez): pedirles que conecten con el tema de lo que van a tocar o cantar.

Comprendo que los músicos le suelan dar tanta prioridad a la técnica, ya que es algo que requiere de muchísima preparación y atención.

“Que no se me vaya ninguna nota en este pasaje rápido”. “Tengo que asegurarme de llegar al agudo” “¡Auch! ¡Ya me desafiné!” “Apoyar…” “Mantener todo el tiempo la calidad del sonido…”.

Pero algo mágico sucede cuando pones la intención de la música por encima de su ejecución…

* * *

Te entrego mi corazón

Si bien te digo que es mío

Pertenece más al río

Caudaloso de tu son     

                                                         

La canción era muy bonita, al igual que la voz de Pedro, pero no se sentía como si él realmente estuviera diciendo cada una de las palabras.

Al terminar la canción le pedí: “Cierra los ojos e identifica a quién le hablas en esta canción” (Eso era fácil porque él mismo la había compuesto, días antes). “Si quieres dime el nombre de la persona y si no quieres no me lo digas… Ahora imagínate a la persona delante de ti…”

Primero vimos en Pedro la resistencia: ese miedo a que todo el grupo viera sus emociones en una situación tan vulnerable como decirle a alguien: “te entrego mi corazón”.

Luego vimos el momento en el que dijo por dentro: “Me lanzo”. Todavía con los ojos cerrados, se imaginó a aquella mujer delante de él y dejó que todo el grupo lo viera vulnerable. La imagen de ella hizo que inmediatamente el cuerpo de Pedro se dispusiera de otra manera.

Ya la emoción estaba en su cuerpo…

Solo faltaba que la dejara salir en la voz. Entonces cantó, con palabras llenas de expresión: “Te entrego mi corazón…”, pero cuando llegó a la última parte de la frase: “en una fresca sandía”, se perdió un poco de esa expresión.

Al parecer Pedro todavía no tenía muy presente al cantar lo que significaba para él la sandía, por lo que le dije: “Nadie habla de entregar su corazón en una sandía, solo Pedro, eso es algo muy tuyo, muy auténtico. ¿Por qué una sandía y no un calcetín o un ejote? ¿Qué quiere decir para ti la sandía?…”

“Es roja”, me contestó ruborizado y divertido, y todos reímos con él, “Es jugosa”. Obviamente las características de la sandía describían emociones que él sentía, y que se sentía expuesto al revelarnos. Era muy bonito verlo.

Le pedí que cantara desde esa emoción, y ahora sí toda la frase salió empapada de sentido. Hasta la guitarra cantó más expresiva que la primera vez.

Así seguimos trabajando, y al final nos cantó la canción de corrido, contactando con imágenes y más imágenes, manteniéndonos en suspenso porque realmente oíamos que le estaba declarando su amor a esa mujer, y no era una declaración segura. ¿¿QUÉ VA A PASAR??

Cuando terminó se hizo un ratito de silencio y luego aplaudimos.

(Si te da curiosidad conocer las canciones de Pedro, aquí las encontrarás: https://www.youtube.com/watch?v=nuol2_fzoWkhttps://www.youtube.com/channel/UCdn06eZlc2UnFbwZs1kFuXA )

Ahora te toca a ti:

Si tienes alguna pieza o algún pasaje al que quieras inyectarle más expresión auténtica, la próxima vez que tengas la oportunidad de practicar cierra los ojos…

Si eres instrumentista:

Si el compositor ya te dio alguna pista sobre de qué habla la obra (por medio del título, por ejemplo), pregúntate qué te dice a ti ese tema. Si la obra describe, por ejemplo, un paisaje en el campo, imagínate el pasto, cada árbol, las ovejas pastando (¿cuántas hay?). Cuando ya sientas como si estuvieras en el campo, abre los ojos y toca desde esa emoción.

En caso de que el compositor no te dé ninguna pista, pregúntate qué te transmite a ti la pieza, o el pasaje. Si te transmite, por ejemplo, alegría, entonces antes de tocar cierra los ojos y contacta con la alegría. Una vez que la sientas en todo tu cuerpo abre los ojos y toca desde ahí.

Si la pieza es como una danza, o si te parece que cuenta una historia o que pinta un paisaje, reúne todos los detalles que te ayuden a que cobre vida en tu imaginación.

Y si eres cantante:

¿Quién dice esto que estás diciendo? ¿Una mujerzuela, un don Juan, una persignada? ¿Desde dónde lo dice, desde qué estatus, desde qué emoción? ¿Desde dónde percibe la vida esta persona?

¿Has vivido algo así? ¿A quién se lo quieres decir?

¿Entiendes lo que dices o no? ¿Qué sientes cuando lo dices? ¿Te llega o te es indiferente? Deja que tus palabras regresen a ti como boomerang, escúchalas, y si lo que dices no es verdadero lo vas a saber.

Hazlo viendo a los ojos…

Este ejercicio es mucho más efectivo si lo haces frente a una o más personas, a quienes puedas ver a los ojos cuando tocas o cantas, ya que el público te va a conectar con la verdad en ti.

Por ahora no importa si falla la técnica

Es normal si cuando haces este ejercicio la técnica no sale maravillosa, porque le estás poniendo más atención a la expresión (aunque a veces sí pasa que la técnica mejora cuando le damos la prioridad a la expresión). Algo que puedes hacer es practicar la pieza unas veces poniendo atención a la técnica y otras a la expresión, hasta que se acaben integrando una con otra.

Anímate, pruébalo:

Lo he comprobado una y otra vez, nunca falla: es mágico cómo mejora la música cuando nos damos tiempo para conectar con el tema de lo que vamos a tocar o cantar…

PD 1: ¿Te interesa leer más de presencia escénica para músicos? Tenemos Tips, artículos y videos sobre el pánico escénico y sobre distintas herramientas del lenguaje escénico que son indispensables para todo músico.  

PD 2: En el Taller de Presencia Escénica para Músicos (que comienza el 24 de febrero) trabajaremos de la mano contigo, entre otras cosas, para que tu música se oiga más expresiva y que toque a los presentes.

PD 3: Dirección y asesoramiento escénicos (sesiones personalizadas): Ya sea que quieras cantar más expresivo, darle un toque teatral y humorístico al concierto de tu cuarteto de cuerdas, o aprender cómo transformar los nervios antes de tus conciertos, te apoyaré echando mano de todos los elementos del lenguaje escénico que hagan falta para lograr tu objetivo. Si quieres más información comunícate conmigo.