¿El miedo a tocar o cantar mal limita tu expresión?

¿El miedo a tocar o cantar la nota equivocada no te deja expresarte con libertad?

Decidiste dedicarte a la música porque te encanta, pero por algún motivo ya no siempre disfrutas tocar o cantar. Tu instrumento es difícil, por eso tu cuerpo se tensa cuando lo ejecutas: porque quieres asegurarte de que cada nota suene bien. El problema es que así no te sientes libre para fluir y para expresarte con la música. Además, te gustaría ser simpático en el escenario: estar relajado y ser espontáneo y cálido, porque sabes que eso al público le gusta, pero te inhibes…

También es cierto que a veces te da una gran satisfacción ver el poder que tienes para tocar el corazón de otros con tu música. Pero —sobre todo cuando sabes que habrá gente que sabe de música en el público— a veces la experiencia del concierto se convierte en una tortura, que comienza incluso días antes de la fecha.

¿Qué has hecho hasta ahora para lidiar con esta situación?

Tal vez has tomado tranquilizantes para reducir los nervios, o tal vez de plano has evitado presentarte en conciertos. Tal vez has recurrido a la psicoterapia, la meditación o a técnicas de relajación, o tal vez has practicado horas y horas intentando ser el músico perfecto. Tal vez has optado por imaginar que el público no está ahí, o tal vez has fingido sentirte seguro de ti mismo.

Lo que tal vez no siempre tienes presente es que el público vino al concierto porque quiere recibir el regalo que tienes para darle.

Estos son nuestros 5 principios para fluir y brillar en el escenario:

1. Si le das todavía más importancia a la intención de la música que a la técnica, la música se oirá mejor. Por eso conéctate con los presentes, diles algo a través de la música y déjate tocar por ella.

2. Cuando un pensamiento o una emoción te está bloqueando, si tratas de acallarlo este persistirá. Mejor escúchalo a fondo para que se pueda transformar.

3. Poner atención a tu cuerpo antes y durante el concierto, con la intención de reducir tensiones, te ayudará a estar más tranquilo, a que tu coordinación fluya mejor y a mostrar una postura más estética y natural.

4. Si tú disfrutas y te diviertes el público también disfrutará. Cuando juegas (a las sillas musicales, a las traes o un juego de mesa con tus amigos) sale tu estado libre y espontáneo. Busca reproducir ese estado cuando estés en el escenario.

5. Tienes una personalidad única. Si dejas que se note más de quién eres en realidad (aunque te sientas vulnerable) el público se sentirá más conectado contigo.

Esos son los principios que pondremos en práctica en el Taller de Presencia Escénica para Músicos: Sábados y domingos 24 y 25 de febrero, 3, 4, 10 y 11 de marzo, de 10:00 am a 2:00 pm. Este viernes es el último día para inscribirte con descuento.