Si haces un oso en tu primera cita

Por Madeleine Sierra

Estás en tu primera cita con alguien que te gusta. Te arreglas mucho, quieres quedar bien. Quieres verte inteligente, simpático, agradable: mostrar cualidades que le puedan gustar a ese bomboncito. Pero, lo que pasa es que la vida, pues, es vida, no es mente ideando una situación de tal forma que todo salga con rosas y flores. Puede suceder que justo antes de la cita pase un coche y te manche tu mejor vestido o tu mejor pantalón, o que en la cita digas una tontería, o que se te caiga la sopa y todo se vaya cuatrapeando.

¿Cómo sostener ese momento de ridículo incómodo?

Hace muchos años…

Estaba yo llegando a una fiesta cuando vi, ahí en la calle llegando a la misma fiesta, a Issac, un muy querido amigo de mi hermano al que no veía hace muchos años, era una gran casualidad encontrarlo ahí. Lo saludé emocionada: “¡Isaaaaaaac!” y me contestó igual de emocionado: “¡Maadeeeee!” Corrimos a abrazarnos, y justo en el momento del abrazo cada uno de los dos sintió algo blandito debajo de su pie. ¡Los dos habíamos pisado mierda justo al mismo tiempo!

Nos reímos y bromeamos: “¡Qué afortunado encontrarnos! O que desafortunado, no sé…” Mientras nos quitábamos la mierda de los zapatos, en el arbolito de al lado, nos pusimos al día con nuestras vidas: “¿Cómo te ha ido?” “¡Bien, terminé la universidad!” …

Gracias a ese incidente, muchos años después sigo teniendo una historia divertida que contar.

Un momento lleno de vida

Claro que con una persona de confianza es mucho más fácil tomarte un imprevisto así a la ligera, que en una primera cita, en la que es tan importante para ti dar una buena impresión. Pero también en la primera cita es posible. Muchos tratan de ocultar lo que pasó, o de distraer la atención haciendo como si no hubiera pasado, pero alejar ese momento de vida es como tratar de anular justo la vida que hay ahí.

El momento del error provoca que se nos caiga la máscara y que se revele la verdad que estaba oculta. Por ejemplo, si tiendes a ser torpe cuando te pones nervioso, al estar en tu primera cita con alguien que te gusta, y que te importa, te pondrás especialmente nervioso. Tal vez tratarás de que no se te note, de actuar cool. Eso está bien, pero en el momento en el que te tropieces con tu mochila esa verdad saldrá a la vista: tu reacción al imprevisto delatará lo nervioso que estabas. Si cuando esa verdad sale a la vista no estás preparado para validar el momento y para jugar con él, habrá incomodidad, vergüenza, mal viaje.

Lo que te está pidiendo ese momento es vivirlo, y compartirlo con la persona con la que estás. Sí lo haces estarás aprovechando esa gran oportunidad para vivir una conexión de corazón a corazón, sencilla y ligera. La vida está tocándote a la puerta y te está diciendo: “Ábrete a las sorpresas porque hay muchas (buenas, malas, lo que sea, pero hay muchas)”.

Ya lo tenías todo planeado…

¡Ah! Porque así es la mente: desde cuatro días antes ya te imaginaste toda la escena.

“Me voy a vestir con mi mejor ropa, me voy a poner unos toques de loción, nos vamos a ver en un punto, nos vamos a saludar muy sonrientes, le voy a hacer un comentario muy simpático que ya preparé, vamos a ir al cine, luego le voy a preguntar si le gustó la película, le voy a decir comentarios muy inteligentes y perceptivos de lo que me gustó de la película, lo voy a invitar a mi casa, ya habré preparado todo el set, le voy a ofrecer un vinito, vamos a platicar muy cálidamente, luego me va dar el primer beso, nos vamos a dar unos besos muy ricos, y hasta ahí, no hay que ir demasiado rápido porque ya he tenido mis malas experiencias y no me quiero ir de hocico otra vez.” Ya cada detalle está planeado y ensayado mentalmente.

Y no, la vida no es perfecta, y tiene muchos momentos no preciosos, pero son parte de. Esos momentos de error nos están pidiendo llenarlos con vida, darles amor y validarlos, nos están pidiendo nuestra máxima capacidad de J u e g o.

¿Qué puedes hacer desde ahorita mismo?

¿A qué oso le tienes más miedo? Ubica cuál posible imprevisto te haría sentir especialmente incómodo en tu próxima cita. ¿Te preocupa que tu ignorancia sobre algún tema salga a la luz? ¿Temes que a la hora de que llegue la cuenta no sepas manejar con gracia el tema de quién paga? ¿Odiarías que se te cayera algo?

Ahora ábrete un poquito a la imaginación: ¿Y qué tal si sucediera justo eso que temes, y que en realidad la otra persona, lejos de juzgarte por ello, se sintiera más en confianza contigo gracias a ello? ¿Qué tal si los dos le encontraran lo divertido a la situación, a tu rubor, a tus nervios, a tu torpeza, y que tal si ese imprevisto se convirtiera en el momento más memorable de la cita? ¿Qué broma se te ocurre que podrías hacer para sacarle jugo a ese oso en particular?

Y ya sabes:

La próxima vez que estés en una cita y pienses “¡Trágame tierra!” recuerda que la vida te está regalando una oportunidad para vivir, compartir y jugar. ¡En una de esas tú y esa personita acaban contándoles la anécdota a sus nietos!

P.D. En el taller Disfruta de ser quien eres, libera tu clown jugamos y jugamos con nuestros errores, hasta llegar a amarlos. Tenemos planeado que el próximo taller sea en junio:  los sábados y domingos 9, 10, 16, 17, 23 y 24 por las mañanas. ¡Vete preparando!

P.D. 2: ¿Quieres reducir el estrés al manejar? Te invito a ver este útil y divertido video que yo hice: https://www.youtube.com/watch?v=lNpxelDez7E

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Ya sea que quieras inyectarle ritmo y autenticidad a tu conferencia, montar tu propio número de clown, cantar con más expresividad, preparar el discurso para la boda de tu hija, darle un toque teatral al concierto de tu ensamble o reducir tus nervios antes de tu examen profesional, puedo trabajar junto contigo para lograr tu objetivo, echando mano de todas las herramientas de trabajo interior y de manejo escénico que sean necesarios.

(Sesiones en Coyoacán, Cd. de México).

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