¿Qué es el clown?

Por Madeleine Sierra


El clown surge cuando logramos cruzar la estructura defensiva, la máscara y el miedo que impiden que seamos nosotros mismos, y accedemos a esta zona de energía esencial, a nuestra naturaleza de niños, conectados con un profundo anhelo amoroso, y con la más tierna e inocente equivocación. Porque como hemos visto la equivocación es parte de la naturaleza del niño.

Surge cuando permitimos habitar en nuestro cuerpo lo que verdaderamente sentimos respecto a una situación, siempre con los ojos de un niño, y cuando nos permitimos divertirnos y dejamos que los demás se diviertan con nuestra luz y con nuestra oscuridad en estado de juego.

Surge cuando jugamos con nuestras obsesiones de orden o de limpieza, con nuestro miedo al contacto físico, con nuestro alboroto histérico en una situación que está fuera de control, con nuestra más sufrida desesperación o nuestro enamoramiento más desesperado. Entonces hemos accedido a jugar con nuestra vulnerabilidad, a divertirnos con quien verdaderamente somos, con lo que nos gusta y no nos gusta, con nuestro más sincero enojo o nuestra aversión más cruel, y lo mejor de todo es que esto es aceptado y querido.

El clown es patológico, es nuestra patología en estado de juego, es una caricatura de nosotros mismos. ¡Es reflejar al ser humano en su más ridícula alienación! Entonces escuchamos las risas que ríen con nosotros, como una identificación de “sí es cierto, yo he pasado por ahí” o “sí es cierto, lo he visto”… Nos reímos porque nos identificamos, y porque nos conecta con nuestra verdad.