La máscara


Por Madeleine Sierra

“El hombre se lanza hacia sueños de lo que desearía ser, utiliza máscaras… y con ellas escapa de aquello que es”.
José Alberto Garza del Río

En el escenario y en la vida, una máscara es mostrar una emoción diferente a la que verdaderamente se siente o un comportamiento diferente al que nace del corazón. A veces mostramos indiferencia, frialdad o fortaleza, o incluso amabilidad o risa, cuando en realidad sentimos tristeza, enojo, cansancio, ternura o enamoramiento… Una máscara es una estructura protectora porque nos protege para no mostrar un comportamiento que podría no ser aceptado por los demás.

No es que esté bien o mal usar la máscara. Lo que es importante saber es que si la uso, estoy perdiendo la conexión verdadera conmigo mism@, y me estoy perdiendo de compartir esa conexión con el público o con las personas con las que convivo.

En el caso del escenario, cuando estamos enmascarados es difícil comunicar el mensaje de la pieza o de la obra, porque no estamos permitiendo dejarnos tocar por las emociones, ya que estamos ocupados en “quedar bien” o en “hacerlo como se debe”.

Poner una máscara en el escenario o en la vida no es ni bueno ni malo, simplemente: ES. Lo hacemos para protegernos del qué dirán y de juicios, lo cual es totalmente válido. Si la pones, es mejor hacerlo en conciencia y por decisión propia, y que lo vivas libre de juicios, porque en el momento que lo vives conscientemente algo comenzará a cambiar en tu estructura.
Por ejemplo, yo me encontraba platicando con una alumna que me estaba invitando a una presentación, a la que no me daban ganas de ir pues pasaba por un periodo de mucho cansancio. Algo no se sentía cómodo en mi cuerpo y tardé en darme cuenta, mientras la escuchaba, de que mi pie se había tensado mucho. Ya comenzaba a sentir dolor cuando me di la oportunidad de respirar y de relajar esa parte contracturada…

Entonces me di cuenta de que esa tensión era mi miedo de decir “no”, y a partir de ese momento pude elegir de forma consciente: “OK, en este momento me cuesta trabajo abrir mi vulnerabilidad, así es que decido poner una gran y hermosa máscara y decirle simplemente que no puedo”.

Y decidí estar en auto-observación a partir de ese momento para descubrir lo que se ocultaba detrás de no poder comunicar mi verdad. Lo que descubrí era mi miedo a no ser aceptada si decía la verdad.

Te invito a conocer tus propias máscaras (y especialmente si eres artista escénico, ya que para nosotros los artistas es importante afinar nuestro primer instrumento, que es el cuerpo-mente-emoción).