Si lo que estás ensayando te aburre

Por Madeleine Sierra

Si el texto, la pieza  o la presentación que estás preparando te aburre, o no le encuentras sentido o gracia alguna, está bien. Acéptalo. Si no lo aceptas se genera tensión mental y corporal, por lo que mejor sugiero que juegues a decir el texto o a tocar o a cantar la pieza así: con aburrimiento o con indiferencia.

El aburrimiento y la falta de sentido tienen que expresarse para “sentirse escuchados”, y así liberarse de nuestro cuerpo. A mis alumnos les ayuda mucho cuando les pregunto: “¿Qué sientes verdaderamente cuando tocas esta pieza?” “¿Entiendes eso que dices o no?” “¿Qué sientes cuando dices eso?” “¿Te gusta verdaderamente o no te gusta?” “¿Te llega o te es indiferente?” Y así, hasta ver a dónde nos lleva la verdad. Cuando la verdad es expresada el cuerpo se relaja.

Les pido que dejen expresar en todo su cuerpo la emoción que surja, y lo hacemos varias veces hasta que encuentren el gozo en el movimiento, en su cuerpo, aunque sea gozar el aburrimiento.

Yo suelo trabajar desde la verdad. Por ejemplo, a una alumna cantante le pregunté qué le parecía el aria que estábamos trabajando, y me dijo que en realidad le aburría y que la tenía que cantar a fuerzas. Ya que salió la verdad, entonces dedicamos gran parte de la sesión a que la cantara desde el aburrimiento, y gracias a ello salieron para nuestra sorpresa nuevas emociones, hasta que les encontró sentido a las palabras desde su verdad.

Una vez que liberamos aquella parte bloqueada, llegando a la verdad,  pudimos dar el siguiente paso que era encontrar el sentido para ella, y luego la emoción que le correspondía a la pieza.