Las células del cuerpo llenas de conexión

Por Madeleine Sierra

Mi alumna violista pasó a tocar. Su técnica es buena, se escuchaba muy bien, pero faltaba algo.

Aprovechando que estaba embarazada, le pedí que pensara en su pequeña criatura, que le mandara mucho amor, y que le tocara esta pieza pensando en ella adentro de su vientre. Cerró los ojos. Conectó. Y comenzó a tocar…. Uyuyuyuyuy… ¡Qué mágico! Cada nota estaba sostenida, no hubo un solo sonido que no nos llegara a los tuétanos. Los cambios de matices… el volumen… todas las frases sonaban con una fuerza llena de emoción que pocas veces escuchamos.

Al terminar hubo un silencio de expectación, todos con la boca abierta por la dimensión a la que había llegado.

Y tú: ¿a quién le podrás dedicar tu música para abrir tu corazón?…