Imagina que…

Por Madeleine Sierra

…estás en la privacidad de tu cuarto o de tu casa, sin que nadie te vea, oyendo aquella música que te encanta y que cuando la oyes tu cuerpo siempre pide moverse. 

Si eres como yo, supongo que en esos momentos te saldrán movimientos muy espontáneos, que normalmente no te atreverías a hacer delante de otras personas, ¿es así? 

Tal vez de repente hasta te salgan movimientos que se sienten como de estrella de baile o estrella de rock, pero que en realidad se verían medio ridículos si los hicieras delante de otras personas. (No te preocupes, yo soy alguien que valora mucho lo chistoso en la gente).

Sigamos usando la imaginación…

Ahora, imagínate que eres capaz de moverte o bailar así delante de otras personas, con el mismo disfrute, con toda la confianza de que al verte te va a querer y se van a divertir.

Imagínate que algunos de tus movimientos sí te dan una vergüencita sabrosa, porque te parecen ridículos, pero que compartes esa vergüencita con quienes te ven, confiando en que ver tu vergüencita también les les va a encantar. 

Confías en que ellos se van a sentir identificados porque también tienen sus momentos ridículos, y que normalmente no se animan a mostrar. Confías en que al verte se van a relajar y se van a sentir más en confianza de ser ellos mismos.

Tal vez todavía no logres soltarte tanto en la vida real, pero el haberlo imaginado ya es un pasito hacia liberar tu clown.