¿Te flagelas cuando cometes errores?

Por Madeleine Sierra

“Generalmente llamamos errores a lo que deberíamos entender como experiencias nuevas que no hemos resuelto según nuestras expectativas.

Es más largo, pero más acertado. La palabra error, como equivocación y sus sinónimos, conllevan una carga muy negativa: son un continuo auto-reproche, y llevan un castigo implícito por lo mal que lo hicimos. Parece que nos cuesta recordar que nos preparan para las matemáticas y para conducir, pero no para vivir.

Debido a la nula educación que recibimos para vivir la vida, es inevitable equivocarse de vez en cuando, e incluso equivocarse a menudo.

Continuamente nos tenemos que enfrentar a cosas que nunca antes hemos hecho, a situaciones desconocidas, y a experiencias para las que no estamos preparados. En la mayoría de las ocasiones son asuntos para los que no tenemos un método de actuación concreto, y tenemos que resolverlas con la mejor voluntad y del mejor modo posible, pero en cambio nos exigimos resultados como si fuéramos especialistas.

Error es afirmar que dos más dos son seiscientos cuarenta y cinco, o que la capital de España es Roma, pero error no significa no saber actuar del modo correcto siempre. Los errores son buenos en cuanto que nos hacen aprender por experimentación: hemos tomado una decisión, hemos hecho realidad un pensamiento, o un deseo, y el resultado no ha sido el esperado.”

Francisco de Sales