…y mi cuerpo supo dónde es ese lugar

Por Madeleine Sierra

El momento en que mi maestro de clown me dijo: “Ponte en un lugar cómodo” cambió mi vida.

Yo me acomodaba a los demás, a las reglas sociales. ¡Qué cansado! Estaba incómoda. Mi maestro me dijo: “Ponte en un lugar cómodo”, y mi cuerpo solito supo dónde es ese lugar, mis brazos se acomodaron y lo que contacté fue divertido, pues era un lavatrastes, y sí, me gusta lavar los trastes. Ahí descubrí que el cuerpo es sabio, es mi casa: la mente busca en otra parte mientras el cuerpo dice: “Esto eres tú… esto te gusta”. Llegar a ese lugar implica la aceptación de verme como soy.

Me emociona mucho hablar de todo esto…

Rara vez tomamos el tiempo para escucharnos: tenemos que resolver trabajo y familia e ignoramos lo que nos avisa el cuerpo. Se me hace muy importante detenerse a escuchar los latidos del corazón, escucharlo todo desde el principio. A mí me contacta con el estado de la niñez, con la pureza de sentimientos.

Vuelvo a sorprenderme, a jugar con todo lo que se aparece, a jugar al presente.

Es la interrogación del mundo y de mí misma, sin juicios.

Es el clown y es divertidísimo.

 

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